VRBS IVLIA GADITANA. Desempolvando su pasado
VRBS IVLIA GADITANA. DESEMPOLVANDO SU PASADO
La exposición VRBS IVLIA GADITANA. DESEMPOLVANDO SU PASADO es una exposición temporal que puede visitarse en la Casa Pinillos del Museo de Cádiz entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 y que ha sido organizada por el propio Museo de Cádiz y la Universidad de Cádiz. El horario de visita es de martes a sábado de 10.00 a 14.00 h y de 16.00 a 20.00 h y los domingos de 10.00 a 15:00 h.
El objetivo principal de esta exposición temporal ha sido el de mostrar y dar a conocer la verdadera importancia y singularidad de la ciudad de Cádiz durante todo el periodo de pervivencia de la cultura romana en este territorio, que abarca desde el siglo III a.C. hasta el siglo IV d.C. A través de un recorrido articulado en torno a nueve ámbitos diferenciados, se podrá entender y visualizar la relevancia de Gades como una ciudad de gran importancia dentro del Imperio Romano, llegando a ser una de las más pobladas y prósperas de su tiempo.
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ÁMBITO 0 – INTRODUCCIÓN
Cádiz es una ciudad con tres milenios de historia en la que podemos destacar tres épocas doradas: su fundación en la época fenicia, su glorioso pasado bajo el dominio romano y la próspera era del vibrante comercio con América (siglo XVIII).
Esta exposición arroja luz sobre el floreciente periodo romano, cuando Gades se encontraba en el corazón del Mediterráneo, era el principal puerto comercial de Occidente y una ciudad privilegiada, reconocida internacionalmente por su carácter cosmopolita, la habilidad de sus marineros, la astucia de sus comerciantes y la abundancia de sus pesquerías y su famoso garum.
Durante unos 250 años, entre mediados del siglo I a. C. y finales del siglo II d. C., el Municipium Gaditanum fue un espejo de éxito, prosperidad y emprendimiento, la Nueva York de su época, por así decirlo.
Una selección de unos 400 objetos del Museo de Cádiz, la mayoría de los cuales nunca se han expuesto antes, nos ayuda a navegar por las complejidades de esta ciudad marinera de origen fenicio, cuya huella en Roma y en las sociedades de la Antigüedad clásica fue inborrable…
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ÁMBITO 1 – CIUDAD HEREDERA DE LOS FENICIOS
Roma inició su expansión mediterránea conquistando Iberia, un largo proceso que duró desde la Segunda Guerra Púnica hasta el año 19 a.C. (Pax Augusta). La cartaginesa Gadir firmó un temprano pacto con los romanos (el llamado foedus, 206 a.C.), que le permitió mantener muchas de sus costumbres e independencia, produciéndose una lenta integración en los modos de vida itálicos. En el año 49 a.C., con César, obtuvo el rango de muninicium civium romanorum.
Los siglos II y I a.C. fueron muy importantes para Cádiz, pues ratificó su papel privilegiado como base militar y puerto principal en las operaciones bélicas y comerciales de Roma, y como punto geoestratégico para el abastecimiento de las tropas, a través del suministro del famoso garum y el atún en salazon (salsamenta).
¿Sabías qué?
Junto a las fuentes literarias grecolatinas, la cultura material ayuda a los arqueólogos a entender los modos de vida de las sociedades antiguas. Gades fue bilingüe en época romanorrepublicana: el idioma y la escritura local, llamada neopúnica, se mantuvo hasta prácticamente inicios de época imperial, como vemos en las inscripciones de las monedas o en los sellos de las ánforas. Un ejemplo del cosmopolitismo de la época.
El transporte y el comercio en la Antigüedad se hacía, mayoritariamente, por mar, en barcos de diversa tipología y tonelaje, pues por vía terrestre los costes se disparaban. Los grandes barcos comerciales (naves onerariae) llevaban en sus anclas decoraciones diversas para propiciar la buena fortuna y la benevolencia de los dioses. Aún en época romano-republicana personajes importantes vinculados al mundo náutico (navicularii, mercatores) seguían escribiendo en neopúnico, denotando la cohabitación de gentes latinas y de tradición púnica en el comercio internacional, atlántico-mediterráneo.
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ÁMBITO 2 – GADES, PRINCIPIO Y FIN DEL MUNDO CONOCIDO
Las primeras autopistas del Mediterráneo
Las comunicaciones fueron un factor fundamental para la vertebración del Imperio romano. A partir de época antonina, su territorio era similar al de la actual Unión Europea. Utilizando caminos milenarios y gracias a los militares, Roma comunicó todos sus dominios a través de calzadas, pavimentadas (con summae crustae) o simplemente vias terrarias. La Via Augusta, que unía Gades con Roma, era uno de los principales trayectos terrestres, con más de 2500 km, aunque existían muchos más, que conocemos gracias a las llamadas fuentes itinerarias (Itinerario Antonino, Tabula Peutingeriana…)
Los vasos de Vicarello: un hallazgo excepcional
Réplicas en plata, realizadas por la Real Academia de la Historia de Madrid, de los cuatro vasos de plata conservados en el Museo Nazionale Romano. Hallados a mediados del s. XIX en un área termal al norte de Roma de la cual toman el nombre (Aquae Apollinares, a orillas del lago Bracciano), presentan la peculiaridad de llevar grabados las diferentes paradas de la Via Augusta entre Cádiz y Roma, separadas por millas romanas. Tienen forma de miliario, los hitos de piedra que marcaban las distancias en los caminos, y posiblemente se trate de exvotos arrojados intencionalmente por un peregrino en este santuario termal y salutífero, aunque otros investigadores consideran que pudieran ser parte de una ocultación. Tradicionalmente se fechan a inicios del siglo I d.C., aunque otros investigadores creen que son posteriores (siglo II e incluso III o IV). Es importante recordar su vinculación con Cádiz cuando se grabaron, pues la Via Avgusta parte de Cádiz hacia Roma (Itinerarivm A Gades Romam) y no al revés (perspectiva « gaditanocéntrica »).
-¿Sabías qué? En la Antigüedad el transporte por vía marítima era infinitamente más efectivo
Un viaje en barco de Gades a Roma conllevaría unas 16 jornadas, que se incrementarían a 37 si fuese en un carro rápido por tierra o a 83 días a pie. Pero, ¿qué cantidad de mercancía podrías llevar en cada caso?…
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ÁMBITO 3 – LOS CORNELIO BALBO Y LA NEÁPOLIS. UNA ÉPOCA BRILLANTE PARA CÁDIZ
Gades en la Antigüedad, un archipiélago…
Cádiz fue un entorno insular en época fenicia y romana, iniciándose la continentalización de las islas en el Medievo. No es fácil entenderlo, pues actualmente las mismas no son visibles. La restitución del paisaje antiguo es lo que llamamos paleotopografía.
El término Gádira, en plural, como se cita a la ciudad habitualmente en las fuentes grecotalinas, refleja cómo era entendida a los ojos los antiguos romanos: una entidad múltiple.
Ambas islas mayores, Eritía y Cotinusa, estaban separadas por un canal natural de varios centenares de metros de anchura. Fue similar a las actuales ciudades de Venecia o de Estambul, pues era necesario moverse entre ellas en barco.
Una nueva ciudad para el conventus Gaditanus
De Cádiz dependía una de las cuatro partes en las que Augusto dividió la provincia Baetica. Con su nuevo estatuto jurídico en época cesariana (49 a.C.), el mvnicipivm gaditanum debió ir paulatinamente adaptándose a las costumbres itálicas.
Lucio Cornelio Balbo el Menor, personaje muy relevante en la Roma de Augusto, regaló a Gades una “nueva ciudad” o Neápolis, adaptando la “vieja” urbe fenicia a los gustos del momento. Especialmente importante fue la construcción del Theatrum Balbi a finales del s. I a.C., uno de los más grandes de Hispania, y el primero en el cual se importó el marmol italiano de las canteras de Luni (actual Carrara). En Roma este insigne gaditano construyó el tercer teatro de la Urbs, que conocemos gracias a la forma urbis (plano de Roma de mármol, del s. III).
Personajes ilustres de Gades en Roma
Lucio Cornelio Balbo el Mayor fue consejero de César, y financió parte de sus campañas. Su sobrino, Balbo el Menor, fue el último general que celebró el triunfo tras vencer a los Garamantes, hazaña grabada en una inscripción hoy en los Museos Capitolinos (Fasti Triumphales).
Senadores y políticos gaditanos desarrollaron sus carreras en diversos lugares del Imperio, como Lucio Cornelio Pusión, entre época de Claudio y Vespasiano. Incluso la madre del emperador Adriano, Domitia Paulina, era gaditana. Un agrónomo gaditanorromano, Lucio Junio Moderato Columela, escribió el principal tratado de agricultura, ganadería y veterinaria que nos ha legado la Antigüedad (De Re rustica). Como también lo fue el filósofo Moderato, que enseñó pitagorismo en la Roma de Nerón, o el poeta Canio Rufo, citado por Marcial. Ello explica por qué en el famoso anfiteatro Flavio de Roma (el Coliseo) existieron gradas reservadas para los notables de Gades que vivían en la Urbs o que estaban de paso por la ciudad.
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ÁMBITO 4 – ENTRE DIOSES, MITOS Y CULTO AL EMPERADOR
En época romana la religión fue un aspecto consustancial a la vida cotidiana, no como hoy en día. Y fue politeísta, presidida por la triada capitolina (Júpiter, Juno y Minerva). El panteón de Roma se fue enriqueciendo resultado de las conquistas e influencias religiosas de otros territorios.
Hércules fue, posiblemente, la divinidad más importante en Gades. Asimilado por los romanos del panteón fenicio y griego (Melqart – Heracles), este hijo de Júpiter era conocido por su gran fuerza, y fue el héroe más célebre y popular de la Antigüedad, representado con la maza o clava y la piel de león sobre su cabeza ceñida con el famoso nudo hercúleo. Conocemos representaciones iconográficas de Hercules Gaditanus en todos los soportes, desde la famosa escultura broncínea de Sancti Petri a su omnipresencia en los anversos de las amonedaciones locales.
El templo oracular más importante del estrecho de Gibraltar fue el longevo Heracleo, ubicado en el extremo oriental de la isla Cotinusa -actual islote de Sancti Petri), fundado en época fenicia y mantenido con claridad hasta el s. IV d.C., pues aún entonces se hacían rituales en dichas fechas. Su importancia fue tal que hasta el emperador Adriano acuñó monedas de oro (áureos), con la imagen del templo y de la divinidad.
Templos y santuarios en Gades
Los restos arqueológicos conocidos no hacen justicia a los múltiples edificios religiosos que debieron existir en la Antigüedad, estando solo atestiguados seis. El templo de Saturno (entorno del Castillo de San Sebastián) y el de Venus Marina (enfrente, en Eritía), según las fuentes (Estrabón y Avieno). El ya citado Heracleo en el islote de Sancti Petri, citado en la literatura grecorromana y con hallazgos arqueológicos indirectos. Un templo a Minerva, conocido indirectamente gracias a una inscripción monumental publicada en el s. XVIII, hoy desaparecida. Los restos de un complejo religioso dedicado quizás a Esculapio e Higía, dioses de la medicina, la salud y la curación, en la Casa del Obispo. Y los recientes hallazgos de un posible templo a Isis (c/ Juan Ramón Jiménez).
Además, debieron existir múltiples capillas de culto doméstico en las casas (lararios), donde se adoraba a los lares y a los penates. Hay cientos de inscripciones funerarias consagradas a los dioses Manes (Diis Manibus Sacrum).
El culto al emperador: nuevos dioses en el panteón romano
Además de las divinidades clásicas romanas, Augusto decidió divinizarse en vida, instaurando el llamado culto imperial. A partir de entonces, los organismos públicos y los particulares dedicaron miles de estatuas e inscripciones a los emperadores y a los miembros de su familia en los foros y en los templos de las principales ciudades del Imperio.
En Gades el mejor ejemplo lo tenemos en las estatuas recuperadas en el entorno del Heracleo: una efigie de Trajano heroizado o divinizado, realizada en época de Adriano en mármol blanco de las canteras malacitanas de Míjas, que representa a un hombre maduro de tamaño algo mayor que el natural, desnudo y con un manto o clámide, claramente identificado con un emperador por las cintas (infulae) que ataban su diadema imperial, hoy perdida. Y el llamado toracato de bronce, representación de un posible emperador con atuendo militar, Augusto para unos o Trajano para otros, del cual se conserva la coraza de general con la máscara de Océano, aunque también podría tratarse de un trofeo militar. Otra estatua thoracata hoy perdida, quizás adrianea también, que conocemos por dibujos desde el s. XVI ilustran que este tipo de representaciones debieron ser frecuentes en el foro u otros edificios públicos de Gades.
El culto tradicional y la adoración a la Casa Imperial provocó la proliferación de sacerdotes y sacerdotisas en Roma y en las coloniae y municipia (pontifices, sacerdotes, flamines, flaminicae), como también paso en Cádiz: el propio Balbo es citado como pontifex en las acuñaciones locales.
Ritos romanos: el relieve del arúspice Fulvius Salvus de Ostia
Nadie movía un dedo en Roma sin el beneplácito de los dioses. Un buen ejemplo es el ilustrado por esta placa de travertino del arúspice o sacerdote que hacía presagios Caio Fulvio Salvo (s. I a.C.), procedente del famoso santuario de Hércules del Area Sacra della Via della Foce, cuyo original de mármol se conserva en el Museo Ostiense.
De derecha a izquierda se advierte una escena de pesca “milagrosa” con una red de tiro y vista, que permitió recuperar a una estatua de Hércules, quien a continuación aparece entregando a un joven togado unas tablillas recién extraídas de un arcón, apoyado sobre un pedestal prismático. Se trata de las famosas sortes, ritual de extracción de mensajes que el augur interpretaba, y que explican el presagio de la actividad en cuestión, que encarna un personaje adulto, enmarcado por una victoria alada.
Múltiples son las analogías que presenta esta pieza con Gades. Es la única escena de almadraba conocida en una pieza de este calado, actividad característica de nuestra región. Ilustra la recuperación de una estatua de Hércules, posiblemente muy longeva teniendo en cuenta su actitud amenazante (tipo Smiting God), similar a los bronces prerromanos de Sancti Petri o a la estatua adrianea de Hercules Gaditanus, todas ellas subacuáticas. Y refleja la importancia del culto a Hércules, que en nuestra ciudad debió continuo: se ilustra en la red, en el oferente y en el santuario en el cual estuvo este friso instalado.
En Gades los barcos, antes de partir a sus travesías atlántico-mediterráneas, debieron frecuentemente recurrir a este tipo de rituales.
-¿Sabías quién eran las musas?
Consideradas diosas e inspiradoras de las Artes, las musas eran nueve: Calíope (poesía y canto)¡, Clío (Historia y retórica), Erató (lírica y erótica), Euterpe (poesía cantada), Melpómene (tragedia), Polimnia (pantomina), Talía (comedia), Terpsícore (danza y coro) y Urania ( astronomía).
Dos de ellas fueron representadas en una habitación ricamente decorada a mediados del s. I con pintura del III estilo pompeyano en la Casa del Obispo. Melpómene con una máscara trágica y una clava, y Clío, con un díptico con algunas líneas de escritura apoyado sobre un pedestal. Posiblemente con Apolo como protagonista de una escena mitológica, del cual solo se conserva su rostro. Estas pinturas encuentran múltiples paralelos en Pompeya y en otros importantes yacimientos mediterráneos.
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ÁMBITO 5 – VIDA COTIDIANA. NUEVOS TIEMPOS, NUEVAS COSTUMBRES
Los siglos I y II de la era fueron momentos de esplendor para el Imperio romano, y así se vivía en Gades. Domus de grandes dimensiones en el barrio de Santa María, y grandes villae de recreo de Eritía y Cotinusa, ornamentadas con mosaicos, pintura mural y todo tipo de comodidades: relojes de sol de piedra, esculturas en los jardines (hermata) y fuentes por doquier.
En Gades uno de los principales objetivos fue garantizar el acceso cotidiano de agua y por ello se construyó el famoso acueducto –Aqua Gaditana– que desde las fuentes de Tempul a más de 70 km de distancia, garantizaron durante siglos el suministro hídrico, a través de los grandes depósitos terminales instalados en la zona de Puerta de Tierra, utilizando una amplia red de canales, tuberías de plomo y cisternas.
Y todo tipo de servicios, como los bares y restaurantes (cauponae, thermopolia), las tiendas (tabernae) o los famosos complejos termales, públicos y privados, mejorados técnicamente en Roma con novedosos sistemas de calentamiento en el suelo y en las paredes de los caldaria y tepidaria.
Restos de todo ello, muy alterados por las construcciones posteriores, se han documentado en las excavaciones, aunque no siempre son fáciles de interpretar por su fragmentariedad.
A la búsqueda del anfiteatro de Gades
En Hispania hoy en día hay evidencias de menos de una treintena de edificios de estas características (18 seguros y 9 probables, incluyendo al de Cádiz). El de Gades sería el único de la actual provincia gaditana. Conocemos gracias a grabados como el de mediados del s. XVI del pintor holandés Anton Van der Wyngaerde, conservado en la Biblioteca Nacional de Viena, que existía una gran oquedad intramuros nada más pasar Puerta de Tierra, denominada la “Huerta del Hoyo”. Es altamente probable su existencia debido a la constatación de gladiadores en la ciudad en el Alto Imperio y a otros indicios arqueológicos indirectos (abundantes terracotas o lucernas y el molde para pasteles de la Casa del Obispo decorado con este tipo de luchas entre hombres y fieras –venationes-). Para verificar su ubicación junto a las murallas será necesario en el futuro un proyecto sistemático de arqueología.
Oficios en Gades
Todo tipo de profesiones existieron en la ciudad. De ellas hay múltiples documentadas epigráficamente, e incluso sabemos los nombres de los artesanos, como sucede con Publio Rutilio Síntrofo el marmolista (marmorarivs), Troilo, el profesor de retórica (rhetor), Quinto Valerio Littera el « notario » (testamentarivs), Turpa Thyce la “adornadora” -peluquera/maquilladora diríamos hoy- (ornatrix) o Baebia Veneria, una posible tintorera o relacionada con los negocios de la púrpura o de las especias (purpuraria/piperaria). Muchos otros colectivos profesionales se detectan gracias al registro arqueológico, tanto por representaciones iconográficas como por instrumental relacionado con su trabajo o por los residuos dejados por su actividad.
Gades también tuvo panaderías (pristinae)
Aún no han aparecido aún restos completos de un pistrinum, con su área de molienda, los hornos para cocer el pan y los puntos de venta, como en Italica o en Emerita Avgvsta. No obstante, tenemos múltiples indicios tanto en la Neapolis como en el área suburbial de Cotinusa : molinos harineros rotatorios (c/ Suárez de Salazar), un molde para decorar panes/galletas con motivos marinos (Pabellón Portillo), o la matriz decorada con una escena de venatio militaris (lucha de un soldado con un leopardo) para hacer crustulla -pasteles hemiesféricos- (Casa del Obispo).
Vida cotidiana
En relación a los complementos y al cuidado personal se democratizó el uso de algunos productos, como por ejemplo los perfumes, siendo muy abundantes los ungüentarios de cerámica o de vidrio, los espejos de bronce (circulares normalmente), las cajitas para cosméticos (píxidas), las agujas de pelo, los broches (fibulas) y los amuletos protectores (bullae) o propiciatorios de la fertilidad (figa, fascinum). Incluso aparecen huchas, como las actuales, para fomentar el ahorro, siendo esta gaditana una de las poquísimas conocidas en toda Hispania.
En la cocina se usaron recipientes cada vez más especializados: ralladores, coladores, morteros de gran formado venidos de Italia, grandes fuentes para freír o cocer alimentos (itálicas primero y más tarde africanas), algunas de ellas reparadas con lañas de plomo, pues sufren mucho por su exposición al fuego.
En la mesa contenedores de líquidos y jarras, junto a platos, vasos y copas de cerámica de paredes finas y en sigilata para beber, pues los recipientes de metal estaban destinados a las clases más altas. Y orzas y cantimploras o petacas destinadas al almacenaje y transporte de líquidos y sólidos.
Las casas estaban decoradas con pinturas murales polícromas realizadas al fresco, cuyos fragmentos aparecen en las excavaciones arqueológicas, respondiendo a una moda generalizada, no únicamente a espacios de medio o alto nivel social.
Pinturas romanas al fresco en Gades
Son escasos aún los conjuntos pictóricos de gran tamaño documentados en la ciudad de Cádiz. Este procede del Club Náutico Caleta, de una excavación preventiva realizada en un lugar muy cercano al estrecho interinsular. Pertenece a un edificio de funcionalidad indeterminada, dotado de varias habitaciones en torno a un pórtico columnado, habiendo sido interpretado como una posible fábrica salazonera. Es evidente que o bien originalmente no fue así (pues las cetariae no presentan las paredes decoradas) o que existieron junto a las chancas salazoneras otros ámbitos domésticos, pues los restos estudiados parecen corresponder a la zona inferior, media y superior de la pared del espacio de representación en una domus. Junto a algunos restos más antiguos del II estilo, que denotan que las paredes estuvieron decoradas en diversos momentos, la totalidad de la pintura al fresco conservada se corresponde con las llamadas fases IC-IIA del III estilo pompeyano, fechadas a partir del primer cuarto del siglo I d.C. en adelante.
Tras un minucioso estudio descriptivo y estilístico se ha podido proponer una primera restitución hipotética del alzado pictórico de una de las paredes, realizada con la técnica al fresco y en seco. Se han documentado paralelos cercanos a estas pinturas gaditanas en ámbito vesubiano. Si además se tiene presente la ciudada ejecución de los motivos y el empleo de polvo de mármol en la capa de finalización del mortero, podríamos encontrarnos ante la obra de pintores de un taller itálico trabajando para la vivienda de un rico propietario de la ciudad de Gades.
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ÁMBITO 6 – EL GARUM Y EL ATÚN EN SALAZÓN
Gades, puerto principal del comercio atlántico-mediterráneo
Como todas las ciudades romanas Gades tenía una economía de base agropecuaria, resultado de la explotación de su hinterland. Pero la singularidad de las ciudades del Fretum Gaditanum fue contar con grandes fábricas de salazón (cetariae), urbanas y periurbanas, donde se procesaba el atún y se producían las salsas fermentadas de pescado, el famoso garum, que tanta fama dieron a Cádiz en Roma, desde época fenicia a finales de la Antigüedad. Se han excavado diversas fábricas salazoneras la ciudad de Cádiz, claramente identificables por las piletas donde se maceraba el pescado, destacando las del antiguo Teatro Andalucía y las del Teatro Cómico, a orillas del estrecho interinsular, ambas musealizadas. La importancia de la pesca gaditanorromana queda magistralmente ilustrada por los reversos de las monedas de la ceca de Gadir/Gades, que eligieron como emblema los atunes, claves en su economía.
Gades se benefició, además, de contar con unas de las instalaciones portuarias más importantes del Mare Nostrum, que fueron mejoradas por Balbo el Menor, quien construyó un nuevo Portus Gaditanus en tierra firme. En la Antigüedad, el comercio internacional se hacía solo a través de los llamados puertos principales, dotados de grandes faros como en Cádiz, a los cuales llegaban las mercancías del entorno regional, y desde allí partían en grandes naves comerciales. Era el llamado comercio de redistribución. Los puertos presentan una visibilidad arqueológica muy reducida, pues suelen estar enterrados bajo los más modernos, resultado del crecimiento urbano. Para su estudio se recurre a técnicas geoarqueológicas muy complejas : recientemente estudios de este tipo en el Edificio Valcárcel han demostrado la existencia de casi 25 m de fangos portuarios en el fondo del estrecho interinsular, y han permitido proponer la existencia de un posible dique romano en esta zona, diferente al citado por Estrabón.
El garum, capricho no solo de emperadores….
Los dos productos fabricados por los romanos fueron los salsamenta (tacos de pescado en salazón, similares al “bacalao” salado o a la mojama) y las salsas fermentadas de pescado. Estas, que genéricamente denominamos garum, son resultado de la fermentación de la sangre y las tripas del pescado gracias a las enzimas, y que provocan, tras varias semanas de maceración, una especie de papilla que, filtrada, produce un producto líquido de color ámbar que era el apreciado garum, y un “paté” denominado allec.
Existían diversas calidades y denominaciones, y sabemos que estos productos se envejecían hasta cuatro años, mejorando sus propiedades organolépticas y, evidentemente, incrementando su precio. Frente a épocas anteriores, en Roma se popularizó su consumo, y era usado cotidianamente en la cocina, como nos recuerdan las recetas del libro De Re Coquinaria de Apicio, reputado cocinero de la época de Tiberio. Esclavos, libertos y militares consumían la muria, el allec o el liquamen de baja calidad, mientras que el Garum Haimation (o de sangre de atún) estaba reservado a los bolsillos más acaudalados de las élites municipales, llegando con asiduidad a las mesas de los emperadores, en el Palatinum de Roma. Para estudiar y entender estos productos alimenticios, y los procesos tecnológicos de su fabricación es conveniente seguir las fases del denominado “ciclo haliéutico” o de la industria pesquero-conservera, pues la información puede proceder de las propias pesquerías hasta cualquier lugar de consumo situado en las tierras del interior, hasta donde llegaban estas delicatessen.
El “oro blanco” de la Antigüedad
La industria pesquero-conservera antigua requería de toneladas de sal para poder conservar los alimentos. En la bahía de Cádiz se cumplían los condicionantes geomorfológicos imprescindibles para la producción de sal por evaporación: buena oscilación mareal, grandes plataformas planas cercanas a la costa y altas temperaturas. Arqueológicamente es difícil identificar los antiguos campi salinarum, pues el registro es muy efímero, y han sido objeto de una producción continuada desde entonces. También fue importante en la Antigüedad la sal gema, que sabemos se producía ampliamente en la sierra gaditana (ciudad de Iptuci – Prado del Rey).
Ánforas, las latas de conserva de la Antigüedad
Son recipientes diseñados para el comercio marítimo, fácilmente estibables en las bodegas de los barco, minimizando las roturas durante su manipulación. Se utilizaron para el comercio a larga distancia, sobre todo de aceite, de vino y de salazones de pescado.
Su tipología permite determinar la cronología y la zona geográfica de procedencia, pues cada microrregión fabricaba ánforas diversas, que fueron cambiando conforme a las modas. Se imitaron con frecuencia, para tratar de introducir en los mercados productos de segundas calidades. Estas ánforas de garum ilustran la época de mayor esplendor del comercio de Gades, entre César y la dinastina antonina (50 a.C. – 200 d.C.), momentos en los cuales estos productos llegaron a todos los rincones del Imperio romano, especialmente las de la familia de las llamadas Dressel 7/11.
El Testaccio haliéutico de Gades
Excavaciones bajo el Edificio de Transferencia Empresarial El Olivillo, junto a la actual playa de La Caleta, permitieron identificar hace unos años una montaña artificial de unos 20 m de altura aproximada, usada desde mediados del s. I a.C. como vertedero periurbano de la ciudad. A imagen del Monte Testaccio de Roma, estaba conformado fundamentalmente por descartes del tráfico marítimo (ánforas) y por restos de la industria pesquero-conservera. A iniciativa de los Cornelio Balbo constituyó uno de los vertederos periurbanos de Gades, cuyas evidencias aún eran visibles en la cartografía histórica del siglo XVIII. Recientes actividades arqueológicas preventivas en la c/ Felipe Abarzuza 2 han permitido ampliar su perímetro y su funcionamiento hasta finales del s. I d.C.
Pecios gaditanorromanos con cargamento de metal
Junto a la salazón, el comercio del metal en lingotes, sobre todo de plomo y de cobre, fue un aspecto clave en la economía hispanorromana. En la bahía de Cádiz conocemos varios hallazgos de estas características.
El pecio Arapal fue descubierto en 2017 en aguas someras de Sancti Petri, y excavado y estudiado recientemente por un equipo de la Universidad de Cádiz en el marco de su Master de Arqueología Náutica y Subacuática. Se documentó un amplio cargamento compuesto por 78 lingotes de forma casi circular (llamados “galápagos”), y de tamaños y pesos diversos (entre 22-38 cm de diámetro y de 13 a 26 kg de peso), uno de los más grandes conocidos en todo el Mediterráneo, fechado en la primera mitad del s. I d.C. Analizados arqueométricamente son de cobre prácticamente puro (99%), y junto a las trazas de plomo, plata y arsénico que presentan han permitido proponer su procedencia de las minas piríticas del suroeste peninsular, posiblemente del entorno de Sierra Morena. Al haber aparecido solo metal posiblemente se trate de una fase intermedia previa a la redistribución, en la cual el metal era llevado al gran puerto de Gades previamente a su reexpedición comercial.
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ÁMBITO 7 – COSMOPOLITISMO
Una ciudad internacional, con todo tipo de bienes exóticos y personas de ultramar
Las ciudades portuarias antiguas siempre fueron espacios cosmopolitas, y de llegada de noticias, bienes y personas de los lugares más recónditos, de dentro y de fuera del Imperio. El potencial naval de Gades y su pericia surcando los mares y los mercados inexplorados, les llevaron a abrir nuevas rutas oceánicas, a lugares como las Fortunatae Insulae, donde sabemos se instalaron, con finalidad comercial, en época de Augusto. Y debieron tener relación con los mercatores orientales, con los que seguro compartieron mesa en Roma, teniendo acceso a las extravagancias egipcias, próximo-orientales o de la lejana India, también abrazada por Roma.
Esclavos de lejanas tierras, exiliados huyendo de la justicia o expulsados de sus hogares, políticos en las diversas etapas de su carrera (cursus honorum), traductores y muchos otros buscadores de fortuna, debieron recalar a las puertas del Océano. De ellos tenemos noticias a través de las fuentes grecolatinas, de las inscripciones, de sus pertenencias o de aquellas mercancías que trajeron de ultramar.
Ello provoca que el registro arqueológico de Gades sea, en cierta manera, especial. A su puerto llegaron objetos exóticos con los cuales deslumbrar a los magistrados locales o encandilar a las mujeres más pudientes de las élites municipales.
Y también en Gades encontraban los extranjeros cosas singulares, como sus famosos dragos, árboles centenarios vinculados al mito de Gerión, cuyo conocimiento también es multisecular : representados desde al menos el s. VII a.C. en Samos hasta su presencia en el Heracleo de Cádiz, como nos recuerda Filóstrato o Estrabón en su Geografía. Aún hoy en día forman parte del paisaje cotidiano de la ciudad de Cádiz.
¿Sabías que sin contexto arqueológico no somos nada…?
Para poder entender bien los hallazgos es imprescindible conocer dónde han aparecido y con qué otros objetos se relacionan. Es algo parecido a intentar interpretar la foto de una persona por separado; o la misma dentro de una cartera con documentos de identidad, tarjetas…
Los objetos sin procedencia, descontextualizados de antiguas excavaciones o los hallazgos casuales pierden en 90% de su potencialidad científica e histórica. Para el estudio de Gades una de las asignaturas pendientes es el estudio futuro de los hallazgos de manera contextualizada, por depósitos, por estructuras o por fases históricas. La relevancia de muchos hallazgos ha incentivado la publicación de estudios de “piezas”, privando de una interpretación histórica global.
Algunas de los objetos singulares que aquí se exponen forman parte de ajuares funerarios romanos meticulosamente excavados en las últimas dos décadas, de ahí que puedan ser bien fechados y, por tanto, interpretados de manera conveniente. Así sucede, por ejemplo, con los amuletos en pasta azul (llamada fayenza), de origen egipcio, que, usados en Cádiz desde época fenicio-púnica, continuaron formando parte de la vida cotidiana en época romana, permitiendo hacernos muchas preguntas, que es a lo que el historiador ha de aspirar.
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ÁMBITO 8 – UNA DE LAS NECRÓPOLIS MÁS IMPORTANTES DE HISPANIA
Si los restos urbanos de Gades están muy alterados por la ciudad histórica medieval, moderna y contemporánea, la gran necrópolis oriental de la ciudad, instalada entre la isla larga (Cotinusa) presenta un estado de conservación excepcional, ya que fue cubierta por niveles de duna. Se han excavado varios millares de tumbas en Cádiz, de todas las épocas, a lo largo de una extensión de 2,5 km lineales (entre Puerta de Tierra y la c/ Trille aprox.), y a ambos lados de la Via Augusta antes de llegar al accceso a la ciudad.
El estudio del mundo funerario es, necesariamente interdisciplinar : epigrafistas para las inscripciones, bioantropólogos o forenses para el estudio anatómico y paleopatológico, ceramólogos para el estudio de los ajuares, numísmatas y un lago etcérera de especialistas.
La necrópolis gaditanorromana presenta algunas singularidades, pues no existen tumbas de gran monumentalidad como en otras ciudades romanas y, por ejemplo, la epigrafía lapidaria tiene soportes específicos (como las placas hexagonales) o fórmulas propias de la región como « Karus/Kara suis » (amado/a por los suyos). Este el tema de investigación más importante para el presente -estudiar todo lo excavado- y para el futuro, pues quedan cientos de solares por diagnosticar arqueológicamente.
¿Sabías que tenemos muchos datos de la demografía histórica de hace dos mil años ?
Frente a épocas precentes, en las cuales las tumbas no aportan explicitamente datos onomásticos de los difuntos, las más de 1000 inscripciones funerarias gaditanas conservadas aportan muchos datos de interés sobre la población romana, siguiendo un formulario muy abreviado y fácilmente comprensible, como actualmente en nuestros cementerios. Consagración a los Dioses Manes (Diis Manibus sacrum), nombre del difunto (tria nomina, duo nomina o cognomen), edad en años y a veces en meses -para los más jóvenes-, y fórmulas como « querido/a para los suyos » (carus/a suis), aquí está enterrado/a (hic situs/a est) y « que la tierra te sea leve » (sit tibi terra levis). Las de los sectores más nobles eran mucho más amplias.
En época romana la esperanza de vida rondaba los cuarenta años, aunque hay ejemplos de difuntos de todas las edades. Los ejemplos aquí ilustrados oscilan de los 70 años de Quieta, los 55 de Faustilius, los 33 de Epistus, los 27 de Restitutus, los 26 de Prepusa, los 19 de Saturnina y 1 año y 4 meses del joven Martialis.
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ÁMBITO 9 – AVIENO Y EL PAULATINO OCASO DE GADES EN LA ANTIGÜEDAD TARDÍA
El periodo que se extiende entre el siglo III con la dinastía de los emperadores severianos y la llegada del Islam a inicios del s. VIII se denomina la Antigüedad Tardía: una época de grandes cambios, de inestabilidad, con las razzias de los mauri, la caída del imperio romano, el auge de los reinos germánicos y la presencia en nuestras tierras de los vándalos, los bizantinos y, al final los visigodos.
En el siglo IV d.C. se produjo un cambio sustancial en el Imperio romano: el emperador Constantino liberalizó la religión cristiana en el año 313 y, poco después, en el Edicto de Tesalónica, él mismo se convirtió (380). Durante décadas, la nueva religión convivió con el politeismo romano, como parece que debió haber sucedido en Cádiz, pues Avieno nos recuerda en estas fechas que el milenario Heracleo de Cádiz se encontraba en funcionamiento.
De época tardorromana tenemos muy poca información aún en Cádiz, pues se trata del periodo menos estudiado de su Historia Antigua. Sabemos que buena parte de los grandes edificios públicos de la ciudad habían sido abandonados a finales del s. II o inicios del s. III, como demuestran las estratigrafías en las excavaciones (teatro romano, Casa del Obispo, antiguo Teatro Cómico). Pero otros continuaron en activo, como por ejemplo la fábrica de salazones del Teatro Andalucía, activa hasta momentos muy avanzados del siglo V d.C, fechas en las cuales alguien dibujó en su cisterna un faro con doce pisos de altura, coronado con la llama eterna. Y su puerto continuó abierto, como informas las cerámicas bizantinas que aparecen en los contextos de los siglos IV a VII d.C. en diversas excavaciones del casco histórico, que permiten indicar que el perímetro de la ciudad de redujo en estas fechas, como conocemos en muchas otras ciudades mediterráneas.
Sin embargo, cientos de tumbas excavadas diveros lugares de Eritía y Cotinusa confirman que hubo una actividad notable en la ciudad, en ámbito urbano y suburbial, generándose un patrón de hábitat posiblemente disperso, con diversos nucleos de población.
Gades fue perdiendo importancia administrativa y parece ser que las eliles municipales se trasladaron paulatinamente a Medina Sidonia, una ciudad en altura fácilmente defendible en estas épocas complejas, que luego se convertiría en obispado. No obstante, en Cádiz existieron comunidades religiosas activas hasta época visigoda, como por ejemplo atestigua el monasterio que San Fructuoso de Braga fundó ad gaditanam insulam en torno al año 650. Pocas décadas después asistimos en la región del estrecho a las primeras presencias islámicas, que marcaron el inicio de una nueva etapa: el Medievo.
¿Sabías que aún no han aparecido basílicas o monasterios en Cádiz ?
Ya las encontrarán los arqueólogos en el futuro, posiblemente en el entorno de la catedral y el antiguo teatro romano, donde han aparecido tumbas tardorromanas y algunas inscripciones, como esta aparecida en las inmediaciones de la plaza Fray Félix, que recoge el epitafio del clérigo Florianus, que vivió 23 años y que falleció el tercer día de las nonas de la era 708, por tanto en el año 670. Es la inscripción más tardía de las hoy conocidas, que ilustra la existencia de comunidades eclesiásticas activas en la ciudad en época visigoda.
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CRÉDITOS
CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN
Con motivo de la exposición URBS IVLIA GADITANA se ha editado una monografía por parte de la Editorial UCA y la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía en la que se presentan un total de 142 fichas catalográficasque contienen más de 300 piezas arqueológicas, la mayoría inéditas. Cada una de las fichas cuenta con un primer bloque de datos concretos como definición, cronología, contexto, material y dimensiones; para posteriormente desarrollar un apartado descriptivo de campo abierto y finalizar con las referencias bibliográficas y las ilustraciones fotográficas a escala. Asimismo, al catálogo de fichas lo preceden dos artículos iniciales; la primera sobre el valor de las exposiciones temporales en los museos (J.I. Vallejo) y la segunda como análisis descriptivo y cualitativo de la propia exposición por parte de sus comisarios (D. Bernal y L. Esparragosa).
La monografía cuenta con la edición científica de los dos comisarios de la exposición (D. Bernal, L. Esparragosa) junto con J.J. Díaz, participando en la elaboración de los textos de las fichas catalográficas un total de 63 especialistas de de 21 instituciones y empresas -incluyendo también profesionales liberales-.
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Web realizada por José Juan Díaz Rodríguez
Área de Arqueología – Grupo de Investigación ARQUEOUCA – HUM1126
Universidad de Cádiz





































































